Declaración de Fe


Primeramente, reconocemos que la Biblia es mi única regla de fe y conducta. En qué creemos:

1. En la inspiración divina de las Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. (1 Tesalonicenses 2:13; 2 Timoteo 3:16-17).

2. Que el único Dios verdadero se ha revelado como el Eterno existente en sí mismo, el "Yo Soy", el cual existe eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (​Éxodo 3:14; S. Mateo 18:19; S. Juan 10:30; Efesios 4:4-6).

3. Que Jesucristo es el unigénito del Padre, quien cuando se humanó, fue concebido por obra del Espíritu Santo y nacido de una mujer virgen (María). Además, que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos al tercer día; ascendió a los cielos y hoy está sentado a la diestra del Padre como nuestro intercesor. (Isaías 7:14 y 9:6; S. Mateo 1:23; S. Lucas 1:31-35; S. Juan 1:1; Romanos 9:5; Colosenses 1.15-20; Hebreos 1:8; 1 Juan 5:20).

4. Que todos hemos pecado, por tanto, estamos destituidos de la gloria de Dios y necesitados de un Salvador, esto es, Cristo Jesús, el cual fue enviado por su Padre. (Isaías 59:2; Romanos 3:23; 1 Juan 4:14).

5. Que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos los seres humanos y es absolutamente necesario para el perdón de los pecados. (S. Lucas 5:32; Hechos 3:19, 11:18; 2 Pedro 3:9).

6. Que la Justificación, la Regeneración y el Nuevo Nacimiento se efectúan por la sangre de Jesucristo, por medio de su Palabra y por el Espíritu Santo (Isaías 53:11; Hechos 13:39; Romanos 3:24, 5:1 y 9; 1 Corintios 6:11; Efesios 1:7; Colosenses 1:14; Tito 3:5; 1 Juan 1:7; Apocalipsis 1:5, 5:9).

7. Que la santidad es la forma de vida concebida y ordenada por Dios para su pueblo. (Levítico 11:44-45, 19:2, 20:7; Deuteronomio 7:6, 14:2; Efesios 1:4; 1 Pedro 1:14-16).

8. En el sacerdocio de todos los creyentes, que en la unidad del Espíritu Santo, constituyen la Iglesia Universal, que es el cuerpo, del cual Cristo es su cabeza. (Efesios 1:20-23, 4:3-4 y 15, 5:23; Colosenses 1:18; 1 Pedro 2:5 y 9).

9. En la Resurrección corporal de los salvados, así como la de los no creyentes. Unos para vida eterna y los otros para la condenación eterna, respectivamente. (Juan 5:28-29; 1 Corintios 15:51-52; Apocalipsis 20:4-5).

10. En la segunda venida del Señor Jesucristo, para reunir a su Iglesia con él en los cielos. (Mateo 24:42; Hechos 1:10-11; 1 Tesalonicenses 4:14-17; Hebreos 9:28; Santiago 5:7; Apocalipsis 1:7, 22:11).

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